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Consideramos
esta etapa como la que va desde el año a los
diez años, y la dividimos en dos fases, preescolar,
de uno a seis años, y escolar, de seis a diez
años. La característica primordial de
toda etapa es el crecimiento y el desarrollo corporal.
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En
la niñez se van a adquirir los hábitos
alimenticios que estarán presentes el resto de
la vida. Po tanto, la dieta debe ser variada en tipos
de platos, tipos de sabores, texturas y consistencia,
con introducción de alimentos de todos los grupos
para acostumbrar el paladar a la dieta mas variada posible
que garantice un adecuado aporte nutricional, evitando
monotonías que pueden llevar a desequilibrios. |
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Debe
procurarse establecer un patrón de distribución
de comidas adecuado con una frecuencia de, al menos
cuatro tomas, cuidando especialmente el desayuno, que
contendrá alrededor del 20-25 por 100 del valor
calórico total de la dieta. |
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Los
alimentos no debe salarse en exceso para acostumbrar
al niño a un grado de palatabilidad bajo en sal,
con la que evitaremos su consumo excesivo a lo largo
del resto de su vida adulta. |
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| Hay
que estimular el consumo de vegetales, frutas, vegetales,
frutas, verduras, hortalizas y legumbres, disminuyendo
el consumo de productos de origen animal, especialmente
derivados cárnicos. |
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| Hay
que reducir el consumo de dulces y bollería, especialmente
productos industriales, evitando una dependencia del “sabor
dulce”. |
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| Se
debe conseguir que el acto de comer sea un acto agradable
y relajado. |
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Hay que enseñarle
a practicar una buena masticación e insalivación
de los alimentos, así como medidas higiénicas
elementales como es lavarse las manos antes de cada
comida.
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| No
utilizar nunca los alimentos como un sistema de recompensa-castigo. |
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